La más avanzada tecnología láser permite acabar con la hipermetropía

Los problemas de visión ocular son muy comunes, tanto que los estudios han demostrado que más del 50% de la población de nuestro país se ve obligado a utilizar gafas o lentillas en su día a día por diferentes problemas, entre los que la hipermetropía desempeña un papel protagonista, siendo una de las afecciones oculares más habituales.

Unos problemas que por suerte, gracias a los avances en la tecnología láser, se pueden solucionar con una sencilla operación, en este artículo nos centraremos en destacar las ventajas que ofrece esta tecnología a la hora de solucionar los problemas de hipermetropía. Una tecnología denominada Premium, que consiste en la utilización de un láser de femtosegundo diseñado específicamente para la cirugía retractiva.

Esta tecnología permite acabar con los problemas oculares con una cirugía 100% láser, actuando como si se tratase de un bisturí con una estructura transparente, que talla con una alta precisión superior a la de cualquier cirujano.

Tal es su demanda que la gran mayoría de clínicas oftalmológicas en nuestro país han incorporado esta tecnología, que soluciona los problemas de visión ocular en una intervención de apenas unos 30 minutos de duración y que prácticamente no requiere de postoperatorio, más allá del descanso y el reposo durante las primeras horas.

Es muy sencilla y consiste de dos partes. En la primera el cirujano levanta una pequeña capa de tejido corneal similar al tamaño de una lentilla a través del láser de femtosegundo o como también se le conoce, el intralase. En la segunda fase se centra en corregir la graduación por medio de un moldeo de la córnea.

¿En qué consiste la hipermetropía?

Se trata de un error del ojo a la hora de enfocar visualmente en distancias cortas, mostrando los objetos a través de una imagen borrosa. Con el paso de la edad y si ésta no se corrige, esa sensación borrosa también podría trasladarse a las imágenes lejanas. Los efectos de la hipermetropía comienzan a manifestarse a partir de una graduación bastante alta, ya que con pocas dioptrías apenas se produce esa falta de agudeza visual.

En aquellas personas mayores de cuarenta años, no hay que confundirla con otras afecciones oculares como la presbicia o la vista cansada, que aunque presentan síntomas similares son totalmente diferentes. En los pacientes hipermétropes las imágenes en vez de enfocarse directamente sobre la retina lo hacen por detrás. Esto se produce porque el ojo se muestra más corto de lo normal.

La sensación es similar a la de los recién nacidos, que tienen un sistema visual que todavía no está del todo desarrollado, aunque en estos casos tienda a corregirse con el paso del tiempo. Es importante ponerle solución, ya que es una afección que va a más con el paso del tiempo y que puede desembocar en otras como el ojo vago o el estrabismo.

Aunque no se puede prevenir, es recomendable realizarse revisiones cada dos años aproximadamente para que en el caso de que aparezca, poder detectarla con tiempo suficiente.

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